Más felices aunque no lleguen a fin de mes: los efectos de la renta básica finlandesa ( El Confidencial)

15 abr 2019

Con cuentagotas. Así es como el Instituto de Seguridad Social de Finlandia, conocido como Kela, está publicando los resultados del programa de renta básica que puso en marcha entre 2017 y 2018, algo que le garantiza aparecer con cierta frecuencia en los periódicos de todo el mundo. Si a principios de febrero sus resultados daban una de cal y otra de arena –la renta disparaba el bienestar de sus ciudadanos pero no ofrecía mejores perspectivas laborales–, en esta ocasión, todo es arena.

Según la nueva oleada de resultados del experimento realizado con 2.000 parados, los que percibieron la renta básica manifestaron que su situación financiera era más positiva que el grupo de control, incluso en el caso de que tuvieran dificultades para llegar a fin de mes. Recibir una cantidad fija de dinero –en el caso finlandés, alrededor de 560 euros– reducía significativamente los niveles de estrés y las preocupaciones económicas de los receptores, ya que les situaba más cerca de alcanzar ese ingreso mínimo que todo hogar necesita para salir adelante.

Si este resultado es importante es porque, como explica Signe Jauhiainen, una de las responsables del programa, las preocupaciones financieras son uno de los principales factores de estrés para la población. La renta básica, en ese sentido, cumple una función continuada a lo largo del tiempo, ya que no solo sirve para complementar los ingresos de una unidad familiar en un mes determinado, sino que los hogares que la perciben saben que podrán contar con un dinero mínimo en el próximo mes. Así, por lo tanto, se convierte en un arma que alivia los efectos negativos de la precariedad, la carga mental constante que supone vivir mes tras mes en la incertidumbre.

Una herramienta para aliviar el descontento

Los resultados arrojan otra lectura positiva para los partidos políticos, enfrentados a una crisis de credibilidad. Los parados que recibieron el ingreso no solo sufrían menos estrés, sino que también confiaban más en la sociedad y en el resto de ciudadanos que el grupo de control. En definitiva, políticos, policías y partidos se ven con mejores ojos si percibes de forma garantizada 560 euros al mes. La confianza en los demás aumentaba de un 6,3 a un 6,8, de un 4 a un 4,5 en los políticos y de un 6,9 a un 7,2 en la justicia y la policía; dos ámbitos que, en principio, nada tienen que ver con el mundo laboral o la protección social. No solo eso, sino que los receptores también consideraban que ahora tenían una mayor capacidad de influencia en la vida de los demás y en la suya propia.


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